La Muerte en el Tarot – Significado de la carta de la Muerte

Significado de la Carta de la Muerte en el TarotLa Muerte en el Tarot: La carta de la Muerte, la carta sin nombre, los Arcanos Mayores número XIII. ¿Qué nos transmite, de qué tipo de muerte estamos hablando? ¿Cuál es su verdadero significado si sale durante una lectura de Tarot online? No es la muerte física, como puede entenderse si se aborda con un arcano menor como el 10 de Espadas o los otros arcanos mayores de la Torre.

Por sí solo representa cosas que mueren, que desaparecen de nuestra existencia. Viejos hábitos, viejos estilos de vida que desaparecen o cambian. Las relaciones de trabajo, las relaciones sentimentales que de alguna manera llegan a su fin, mueren.

Pero cuidado, que algo que muere siempre deja espacio para algo nuevo, algo que nace. En la naturaleza, el ritmo de las estaciones decide qué debe morir para renacer en otra estación. La carta de la muerte dice lo mismo. Algo debe morir para renacer. Lo que muere no nos abandona, sino que tiene la fuerza y el optimismo de regenerarse. No es casualidad que a la carta de la Muerte le siga la de la Templanza, para reforzar la idea de que lo que muere no desaparece sino que se regenera.

Supongamos que disponemos las cartas del tarot online en orden numerológico en filas de 7, como ya hemos hecho para el Colgado. Teniendo en cuenta la línea de 7 cartas de la que forma parte la muerte, arriba tendremos a los Amantes, abajo el Juicio. Tanto en los Enamorados como en el juicio los personajes van sin ropa. En ambas cartas hay un Arcángel, Rafael en la primera, Gabriel en la segunda. En la carta de los Enamorados había una elección entre el bien y el mal, en la segunda hay un renacimiento.

Una pequeña digresión: Recordando que el Tarot que utilizamos es el de Rider Waite, subrayemos de nuevo la diferencia que hay en la representación de la misma carta con otras barajas anteriores como la de Wirth o la de Marsella. Aparte de que en la baraja de Wirth el nombre ni siquiera está escrito en la carta, ya que es un arcano sin nombre, y en la baraja de Marsella está escrito, pero no debajo como las otras, sino en el lateral.

Otra diferencia característica es que en estas dos barajas de tarot hay un esqueleto con una guadaña en la mano que despedaza cuerpos humanos, quizás de gobernantes, como queriendo decir que no importa lo noble o importante que seas, tarde o temprano le toca a todo el mundo.

La carta de la Muerte lleva una armadura negra y monta un corcel blanco

En cambio, el esqueleto de la carta de Waite lleva una armadura negra y monta un corcel blanco. El estandarte con la rosa blanca simboliza la pureza y el poder que tiene la Muerte. En la esquina inferior izquierda hay una vasija, que en el antiguo Egipto era el barco utilizado para transportar a los muertos a un nuevo mundo. Un obispo que afronta sin miedo la muerte con la oración y las tradiciones religiosas. A los pies del obispo hay un niño y una niña.

Esta última tiene la mirada desviada hacia la izquierda, como si no quisiera ver la muerte, mientras que el niño, en su inocencia, sin conocerla, no la teme, es más, le ofrece un ramo de flores frescas. La muerte cabalga hacia el este, hacia el sol, hacia el renacimiento, mientras que la gente que la rodea se dirige al oeste, donde el sol muere. Signo zodiacal de referencia Escorpio, elemento agua.

En el anverso, la carta de la Muerte indica el fin de algo, dejar algo sin ningún tipo de remordimiento.

Esto traerá nuevas posibilidades en la vida de la persona. Esencialmente, la carta de la Muerte significa que el consultante teme que le ocurra algo a una persona cercana a nosotros o que una persona acaba de fallecer. De este modo, algo muere también en él, porque una fase de su existencia llega a su fin. Hay que aceptar lo sucedido, metabolizarlo y encontrar la fuerza para deshacerse de él. Si cartas como el Mundo, el As de Bastos, el As de Copas o el Mago se asocian con la muerte, lo que viene después estará en su punto álgido. Un cambio en el plano espiritual, mental o físico que sólo será positivo.

Por otro lado, surge el miedo al cambio, no se quiere afrontar ninguna diversidad en lo que estamos viviendo. Se prefiere el estancamiento a la evolución. El consultante en este caso se aferra a todo lo que tiene, se opone a cambiar sus hábitos o formas de vida, por lo que puede dejar escapar nuevas oportunidades. Si uno no acepta el cambio, significa que aún no estamos preparados para amarnos a nosotros mismos.

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